CÍRCULO LITERARIO ALIWEN
ESCRITORES MAULINOS

ANTOLOGIA DE POETAS MAULINOS

GERMÁN MARTÍNEZ 

AUTORRETRATO
Ni sabio ni loco
más bien un pedazo
de madera clavado
en el silencio

Ni bueno ni malo
más bien un sueño
un salto al vacío
un insomnio.

Ni rico ni pobre
más bien un puñado
de barro u eructo
un conjuro
un ir y venir
un goce no deseado

Ni alto ni bajo
más bien un disparo
un ruego un zarpazo
a una mujer blanca

Ni hombre ni humano
más bien un abrir y
cerrar de piernas
un vómito, un sacrilegio
un relámpago
un mago. 


JORGE GARCÌA GUZMÁN

LÍNEAS A LA MUERTE DE MI PERRO
Te encontré
muerto en las
lágrimas de un niño.

Después en el aire
invadido de moscas.

Tu cuerpo frío
que aún siendo
enero congeló
la tarde.

Tus ojos abiertos
mirando adelante
sin ver nada. 

JOSÉ DEDES 
1951 

LA PAZ ESQUIVA
Multiplicaste los panes
Y los peces,
Pero no las palomas
No alcanzaron a colmar
Todas las manos
A saciar toda la sed
O toda el hambre
A traspasar todas las muertes
A invadir todas las almas
A posarse en el sentir
De tantos pueblos
Multiplicaste el amor
Y las palabras
Pero no alcanzó tu brazo
a tanto mundo:
no llegaste a tocar
a todos tus siervos
fue débil tu voz para guiarnos
y hoy te duele el fracaso que nos
duele.
No pudiste plasmar tu esperanza
No iluminaste todas las tinieblas.
 





YANNETTE SEPÚLVEDA

(1965 - 1994)

TE DEJARÉ UNA CARICIA
Te dejaré una caricia
y no una hecatombe de aves 
rodando por tus manos 
no un resumen de quejas y llantos
no el sol sangrando hecho barro
Te dejaré un abrazo
para todos los momentos
no un mantel cóncavo
ni un puño alzado desde adentro
Quiero que cuando pase
el tiempo de mi tiempo
veas las puertas llenas de sonrisas
la ventana hacia la calle
el pie descalzo reconociendo la tierra
una alondra circulando
hacia todos los zapatos
No quiero que te duela mi llanto
que no seques mi herida
y que no entiendas esta mañana 
mi maleta sin despedida. 


PEDRO ANTONIO GONZÁLEZ 
(1863 – 1903) 


HIMNO AL CRÁNEO
Oh, cráneo sombrío,
que con tu cavidad, desierta y vana,
proclamas el vacío
de las grandezas de la vida humana.
Cuántas veces también tú sentirías
rugir en lo interior de tu caverna,
ya para siempre solitaria y muda,
las tormentas bravías
del delirio del dogma, en lucha eterna
con el sarcasmo de la eterna duda.
Quizás tú fuiste el místico palacio
de un apóstol sublime
para quien la extensión del mismo espacio
fue lóbrega prisión, cárcel que oprime.
Pero si fuiste el templo por Dios hecho
para el autor de un dogma soberano,
por qué dentro de ti se siente estrecho
el mísero gusano?
Quizás tú fuiste el bizantino trono
del déspota más vil de que hay memoria,
de cuantos con su torpe y negro encono
provocaron los rayos de la Historia.
Pero si fuiste el pedestal sangriento
de un autor de cadenas,
por qué alza un himno en torno tuyo el viento
y brotan azucenas? 

HUGO METZDORFF 
1952

POR DEBAJO
¿Habrá Alguien hablado con Dios por celular?
¿O se habrán entrecruzado
las líneas del mundo
y los océanos se habrán
elevado hasta el techo cósmico
como un gran desaliento o
respiro de aguas?

¿Vendrá todo de arriba
o por debajo
de cada raíz
de cada piedra
de cada catre?

¿Dormirá la verdad desnuda?

Y nosotros como locos, volando:
Llenos de alas las axilas,
Los dedos en las manos
Cargando preguntas en la espalda.




JORGE GONZÁLEZ BASTÍAS 
(1879 – 1950)


LA BATALLA

En qué resquicio de qué viejo tronco
pasó el invierno la culebra?
Dormida estaba, y ya tan largamente,
que se sorprende de las hojas nuevas.

Se estira al sol. Se enrosca. Tiene un hambre
devoradora... Acecha.
La tierra florecida se ve hermosa
como no lo recuerda.

Se oye un acorde fino de cristales,
y la obsede y desnuda su fiereza;
sapitos que en la tarde se solazan
celebrando la primavera.

...Cautelosa camina.
Y va hacia allá y se acerca...
Anda orgullosa de su traje nuevo
que a la luz espejea.

Llega. Unos ojos puros y asombrados
la miran. Es la presa.
Pero hay que dar batalla...
El sapo traza un círculo en la arena

y al centro él...
No pasará la tarde
sin que el término vea:
la culebra arqueándose silbante,
triunfadora, siniestra.

Y una armonía menos en el canto
múltiple de la tierra! 

RICARDO OPAZO 
1955 

INVIERNO
Prisionero
En este pequeño océano de voces
Dónde está el sol?
Dónde tus tibias manos?
En este invierno
Se señorean de mi territorio
Frías iglesias
Dónde la prisa
Si el tiempo me escarcha
Afuera dios sonríe
En el rincón
De mi calle

ZAPATO EN EL PASTO
Ese zapato
A la deriva de los hombres
Recordando
Sus pedestres aventuras
Ha varado en el pasto
Donde la lombriz pasea
La eternidad
De los cordones.


JERÓNIMO LAGOS LISBOA 
(1883 – 1958) 

CROQUIS LUGAREÑO
¡La murga del circo viene en carretela!
Tras ella, pintados de harina y carmín,
un tony que el ojo guiña a una chicuela
y un polichinela
chispeándole el amplio traje de satín.

Frente a la parroquia y al salir la misa
recita el payaso romance banal.
La gente se agrupa y estalla la risa
cuando una pirueta del tony matiza
un fracaso de salto mortal.

“¡Taitita, el payaso!” – suspira el chiquillo,
hijo y lazarillo de Bautista,
un ciego que toca el violín.
El ciego, en sus brazos, por sobre la gente
levanta al granuja impaciente:
se ríe el chiquillo jubilosamente...
- ¡Salta, saltarín!

La alegría ondula como una culebra
por todos los nervios del rapaz. Bautista
sonríe y le palpa, mientras que se quiebra
el sol en sus ojos sin vista. Bautista
su risa en la risa del pequeño enhebra.

Cruza por mi espíritu brusca llamarada
y pasa un asombro de pétalos rojos
nadando en su nada.
De pronto, en un rapto de alucinación,
se queda mirando la luz por los ojos
del hijo que estrecha sobre el corazón. 


BERNARDO GONZÁLEZ 
1957

AJEDREZ
El tablero es un castillo
Donde combaten los hombres
Con sus sombras
Sólo con el silencio de rozar
La forma de las piezas.

PEZ
Estatua 
Del río 
Después
Todo se mueve
Separas
El agua
En tu paseo
Eres un puente
de burbujas. 

OLA
Caballo
de agua
galopa 
rumbo 
al sol
sudando
peces. 

ZORZAL
Muero
Atravesado
Po un
Trino


MAX JARA 
(1886 – 1965) 



OJITOS DE PENA
Ojitos de pena,
carita de luna,
lloraba la niña
sin causa ninguna.

La madre cantaba,
meciendo la cuna;
“No llore sin pena,
carita de luna”.

Ojitos de pena,
carita de luna,
la niña lloraba
amor sin fortuna.

“¡Qué llanto de niña!”
sin causa ninguna,
pensaba la madre,
como ante la cuna;

“¡Qué sabe de pena,
carita de luna!”

Ojitos de pena,
carita de luna,
ya es madre la niña
que amó sin fortuna;
y al hijo consuela
meciendo la cuna:

- “No llore mi niño,
sin causa ninguna;
no ve que me apena,
carita de luna”.

Ojitos de pena,
carita de luna,
abuela es la niña
que lloró en la cuna.

Meciéndose, llora
su muerte importuna.

- “¿Por qué llora, abuela,
sin causa ninguna?”.

Llorando las propias,
¿Quién vio las ajenas?
Mas todas son penas;
carita de luna. 


ISABEL GÓMEZ 
1959

XXX
Nosotras
Las del fin de siglo
Compañeras nocturnas del desvelo
Autoras del amanecer
Nosotras
Contemporáneas de la magia
Desnudamos el sueño para no deprimirnos
Cuando la vejez invada los gestos
Y reconstruya el cuerpo
De nuestro próximo fantasma
Nosotras
Cogemos los hijos pensativos
Para que no nos crezcan sombras en el cuello
Y la soledad sea un juego improvisable
Nosotras
Todavía nosotras.


PABLO DE ROKHA 
(1894 – 1968) 


GENIO Y FIGURA
Yo soy como el fracaso total del mundo ¡oh pueblos!
el canto frente a frente al mismo Satanás
dialoga con la ciencia tremenda de los muertos
y mi dolor chorrea de sangre la ciudad

Aún mis días son restos de enormes muebles viejos
anoche Dios lloraba entre mundos que van
así, mi niña, solos, y tú me dices “te quiero”
cuando hablas con tu Pablo sin oírme jamás

El hombre y la mujer tienen olor a tumba
el cuerpo se me cae sobre la tierra bruta
lo mismo que el ataúd rojo del infeliz

Enemigo total, aúllo por los barrios
un espanto más bárbaro, más bárbaro, más bárbaro
que el hipo de cien perros echados a morir 


RAIMUNDO ECHEVERRÍA 
(1899 – 1924) 


LEYENDAS DEL MAR
Capitán, padre mío
capitán de navío
dónde están las ciudades azules
y los puertos sombríos
y las bellas mujeres que morían de hastío
esperando tu vuelta, capitán

Padre mío
dónde están los ocasos violentos
las velas que cantaban en las manos del viento
y el negro de Manila que te iba a matar
Las leyendas de Cuba
las leyendas del mar
capitán, padre mío
dónde están
dónde están

Ahora eres un barco anclado en los pueblos
te aburres como todas las naves de los puertos
quisieras ver tu vela enganchada en el viento
navegar, navegar
y veinte marineros como veinte recuerdos
que incendian con sus pipas los horizontes negros

Capitán, padre mío
capitán de navío
dónde están las ciudades azules
y los puertos sombríos
y las bellas mujeres que morían de hastío
esperando tu vuelta, capitán
padre mío
dónde están, dónde están.


EDGARDO ALARCÓN 
1960

ALEGRÍA DE NÁUFRAGOS
Hoy vino la soledad
A desembarcarse en mi corazón
Algunos de tus sueños.
Me acerqué con cierta timidez
A la luz de este fuego: nos miramos
Y pronto emprendí viaje
Hacia el mar de los deseos
Una sonrisa tuya me hizo comprender
Que nadie puede vivir solamente
De recuerdos.


JOAQUÍN CIFUENTES 
(1900 – 1929)


MI PERRO Y YO
Mi perro sufre cuando ve pasar otros canes
que hacen alegremente resonar el cencerro
de sus collares. Yo y mi perro somos dos animales
descontentos y extraños, llamados hombre y perro.

Y yo sufro al oír las risas inconscientes
de las gargantas ásperas llenas de nicotina,
y dirijo la vista desesperadamente
hacia el mundo que sorbe consuelo de cantina.

Mi perro inquietamente huye de mis miradas
que le clavan los ojos con filo de puñales,
y reflejan los suyos razones olvidadas

en la tierra fecunda de alguna sepultura.
Y al pensar en que yo y mi perro somos dos animales,
me duele el pensamiento como una mordedura. 



AMÉRICO REYES
 1960

MIEDO DE MARZO
Un niño me ama
-llegó volando- sin nombre
hasta mis manos
sin voz, tocó lo que llamamos destino
trece cruces abiertas
para que lo alcanzaran
hube querido verlo
era mi corazón de indio
el que retumba entre los álamos
era mi juventud en una piedra
todo lo que llora adentro
tocarlo
decirle porqué
era mi niño hambriento ante el maldito
mundo
Lo buscaba yo y era mi corazón el tiempo
Una sonrisa entre las ranas:
Uñas de cilantro, un verano
De plástico deshojando las últimas
Campanas movedizas, la parafina
Del ayer en la ventana.



PABLO NERUDA 
(1904 – 1973)

NACIMIENTO

Nació un hombre
entre muchos
que nacieron,
vivió entre muchos hombres
que vivieron,
y esto no tiene historia
sino tierra,
tierra central de Chile, donde
las viñas encresparon sus cabelleras verdes,
la uva se alimenta de la luz,
el vino nace de los pies del pueblo.

Parral se llama el sitio
del que nació
en invierno.

Ya no existen
la casa ni la calle:
soltó la cordillera
sus caballos,
se acumuló
el profundo
poderío,
brincaron las montañas
y cayó el pueblo
envuelto
en terremoto.

Y así muros de adobe,
retratos en los muros,
muebles desvencijados
en las salas oscuras,
silencio entrecortado por las moscas,
todo volvió
a ser polvo:
sólo algunos guardamos
forma y sangre,
sólo algunos, y el vino.

Siguió el vino viviendo,
subiendo hasta las uvas
desgranadas
por el otoño errante,
bajó a lagares sordos,
a barricas
que se tiñeron con su suave sangre,
y allí bajo el espanto
de la tierra terrible
siguió desnudo y vivo.

Yo no tengo memoria
del paisaje ni tiempo,
ni rostros, ni figuras,
sólo polvo impalpable,
la cola del verano
y el cementerio en donde
me llevaron
a ver entre las tumbas
el sueño de mi madre.

Y como nunca vi
su cara,
la llamé entre los muertos para verla,
pero como los otros enterrados,
no sabe, no oye, no contestó nada,
y allí se quedó sola, sin su hijo,
huraña y evasiva
entre las sombras.
Y de allí soy, de aquel Parral
de tierra temblorosa,
tierra cargada de uvas
que nacieron
desde mi madre muerta.

OMAR CÁCERES 
(1906 – 1943)


ILUMINACIÓN DEL YO
Chorreando sus bruñidas densidades
alrededor de las tardes iguales, simultáneas,
he aquí que el magro, difícil día se presenta,
fiel a su ritmo adusto, puro, sojuzgado.

Sus infinitas hojas, que señalan intensamente el límite,
desde donde emerge reverdecido de lados profundos,
giran sobre mi joven voluntad, amorosa y viril,
así como cantando lo decía esta mañana.

Porque ahí estoy, oh monumento de luz,
siempre hacia ti inclinado, extranjero de mí mismo,
presto a tu súbita irradiación de espadas
fijo a tu altiva significación de espectro,
oh luz de soledades derechas,
de inflexibles alturas y ecuatoriales sucesos.

Y bien,
echa a rodar esta perfección en tu llanura,
puedo ahora decirlo todo, recogerlo todo:
irrumpe, surge, de esta lámpara, a pedazos,
nocturno poema que yo he escrito con letras imprecisas,
noche de azulada tormenta, oh rectitud incomparable.

Yo soy el que domina esta extensión gozosa,
el que vela el sueño de los amigos,
el que estuvo siempre pronto,
el que dobla esa fatiga que adelgaza todos los espejos.

Ahora sorprendo mi rostro
en el agua de esas profundas despedidas,
en las mamparas de esos últimos sollozos,
porque estoy detrás de cada cosa
llorando lo que se llevaron de mí mismo.

Y amo el dolor de esta carne dolorosa que me ampara,
la sombra sensual de esta tristeza desnuda que robé
/a los ángeles
el anillo de mi respiración, recién labrado...
Es todo cuanto queda, oh ansiedad.

Descuelga, pues, en mis sollozos,
tus profundos plomos de sosiego,
acelera esas llamas, esas altas disciplinas,
ese orden que sonríe en mis rodillas,
mórbida luz de todas las campanas.

Ni un solo pensamiento, oh poetas;
los poemas existen,
nos aguardan! 


ALVARO MEZA 
1964

3
Mi reflejo es un aroma perdido
La bicicleta de algún olvidado poeta
Un beso que toca y baña la tarde
Y sigo y esto se hace infinito
Por todas partes se esculpen ocasos
En el patio sobre una ventana
Un gorrión saluda
Alguien abre la puerta con poesía
Y yo, solo, miro enamorado los techos.
8
Me basta solo
el salto de un párpado
para aferrarme
a existir.


AUGUSTO SANTELICES 
(1907 – 1980)


UN HIJO ES COMO UN RÍO
Eras, por fin, el hombre y eras rubio,
erguido como una canción que va a quebrarse.
Mi orgullo, en su humareda, enrojecía el cielo,
y mis ojos, por los tuyos, anticipaban el alba,
como el valle que por el río atisba el mar.
Por ti aprendí este oficio de padre,
fundiéndote en la imagen del hombre que no he sido,
soñándote de piedra y de metal, - avaro de sonrisas -,
pero ya te esperaban la yegua sombra con su casco blanco
y la manta, a franjas cálidas como un barbecho.
UN HIJO ES COMO UN ÁRBOL PLANTADO EN NUESTRO PECHO.
Me devolviste la infancia que no tuve,
y de la mano me llevaste al horizonte:
corté la amarra de la heredad
y navegué en tu barco de papel.
Entonces esperé la estirpe larga, la vejez desarmada,
el ocio, el tiempo lento y la muerte en el lecho,
¡qué de alforjas calientes y qué de puchos albos
no ardió mi mano seca para tu breve viaje!
Pero ya no será.
Ya no tendré relevo.
¿Qué bestia torva descoloró tu sangre,
tronchó tu clara espiga, quebró tu sien de cuarzo?
UN HIJO ES UNA HERIDA QUE NO CERRARÁ NUNCA.
Y me he quedado solo,
como un árbol sin sombra,
mudo en la vanidad del gesto y la palabra,
medroso y comprensivo, ansioso de Dios y de regazo,
sin valor para la ira y la batalla,
con una sensación de vaga culpa, de sumisa vergüenza,
de lanza rota o de orgullo castrado.
Y, sin embargo, deberé terminar la jornada,
pelear sin rey y sin bandera,
pelear como el caballo ciego en medio de la arena,
vivir por siempre con los músculos tensos,
pelear aún después de estar vencido,
morir de pie, vestido de alegría y de confianza,
como un bufón o un héroe.
UN HIJO ES COMO UN RÍO PARA DESANGRARSE... 



MARCELA ALBORNOZ 
1962

HUIDOBRO
Este dios sembrado
En medio de la tierra
Escarba en los patios hidropónicos
Desentierra piedras
En la primera música
En un solo concierto
Levanta acelgas
Alberga enredaderas
Este pequeño dios
No me ha enseñado francés
Sin embargo
He visto en sus manos
Los nísperos pintar el amarillo
Y clavado en su ojal
Un colibrí vivo.


STELLA CORVALÁN 
(1913 – 1994)

NOVIA DEL VIENTO

Ni yugos pesados, ni muro al acecho:
he buscado esposo que me avive el paso:
soy novia del viento.
Iré como brújula,
peregrina eterna de nuevos senderos;
no hay nada que me ate,
ni palabra airada, ni beso travieso.
Ya elegí destino... soy novia del viento,
trazará mis rutas con aliento fresco,
me dirá la estrofa borracha de cielos
y estaré a resguardo con su helado beso;
siempre el rostro claro, dorado a sol nuevo.
Ni yugos pesados, ni muro al acecho;
soy libre y ligera, mi novio es el viento. 


MARIA SOLEDAD RAFIDE 
1965

AMAPOLAS DORMIDAS
Amapolas dormidas
casi luciérnagas de aire
se alejan cabizbajas bajo la noche
allí donde antiguas soledades
ocultan su rostro en las esquinas.

PASOS DE LA MUERTE
Voces susurran
En otra acera
Donde caballos blancos
Vuelan despavoridos
Al encuentro de ráfagas ligeras
El día sigue
Su ritmo inalterable
Pero la vida comienza apenas.



EDUARDO ANGUITA 
(1914 – 1992)


MI MUCHACHA SE VA A CASAR
Como un espectro de duración indefinida
como el aliento del caballo que se ha quedado merodeando
en torno al hocico
como la desaparición engañosa del mundo
permaneces rocío de senos blancos
rocío de risa sin miedo, pero profética
Mi niña que te vas a casar con un ser demasiado presente
mi nieve que en la noche se levanta
con ojos tan terribles que parecen
la mirada de alguien que ha naufragado bajo el té
mi fuego que te avecinas por los firmamentos de la memoria
Oh corazón que siempre desea una temperatura exagerada

Niña, mi nieve intranquila, mi fuego dominante
te vas a casar con una piedra segura
¿Qué va a ser del dulce vapor irreal de tu existencia?
Y tus piernas como sorpresas nacidas a medianoche
y tu vientre como sol guardado
¿Qué van a ser al golpe de esa piedra o ese hombre?

Me necesitas a mí que soy tu plumaje justo
tu arco por donde debes pasar zumbando al delirio
tu selva en donde debes extraviarte
tu mar de amenazas
tu continente flexible

Nadie ha olvidado tu fantasma
que parecía existir a ciertas horas de calor
ni tus palabras lanzadas para empañar las frutas y las frentes
pero que hacían un ruido que recuerdo
de escritura antigua sobre piedra de escritura seca
ni tu sangre hecha para servir de cortina al pensamiento

Te vas a casar con una decoración tenebrosa
con un hombre que es una decoración regulada
una decoración con una decoración adentro, como arterias
deshojándose, deshojándose

Pero me necesitas, hermoso humo de senos blancos
te hago falta, fosforescencia querida
deseo estar contigo para dudar de mí
porque el amor es una irrealidad
apta para comprobarnos 


LEONIDAS RUBIO 
1970

PAPEL DE ANTECEDENTES
Por la calle salgo a toda prisa
Pero a poco andar
El hambre me da alcance
De carrera contra el cuerpo
Contra la luz
En carrera
Me sorprende una vitrina
Apedreada por mi rostro
Me detiene un recuerdo de otro
En que aparezco
Sobre ruedas marcha el odio a terminal ninguno
Me conduce en tan breve movimiento
Que resulta interminable cada tramo
Será que no tengo salvavidas
Sino muchas vidas que se coronan y destronan
Será que soy el miserable
Que golpea a los niños
Y les quita el dinero a las mujeres.






ENRIQUE GÓMEZ CORREA 
(1915 – 1995)

LA VIUDA

Tan pronto como han enterrado al esposo
ella fija sus ojos en los cuatro puntos cardinales
que por economía llama los cuatro cardenales

Uno ha venido del centro de Africa y ama hablar
del tótem familiar que le protege
Otro es un nórdico obsesionado por la cerveza
El tercero es un irlandés que pasa el día entero
hablando mal de los ingleses
Y el cuarto es un apátrida venido
no se sabe de qué continente
locamente enamorado del mar y las montañas
Pero en secreto – muy en secreto – también la ama
un teniente de carabineros
que sueña hablarle a la hermosa viuda
del prestigio de su Cuerpo

Cuando ella escucha hablar al africano
piensa que a su difunto esposo
le aterrorizaban las serpientes
Si ve al nórdico
piensa que su esposo prefería el whisky a la cerveza
Si ella escucha al irlandés
de inmediato piensa que su amado esposo
tenía una loca admiración por el teatro isabelino
Y finalmente cuando ve al apátrida prepararse
para ir al mar o la montaña
recuerda que su esposo consideraba al mar un perro rabioso
y a la montaña una prisión

Ah! La hermosa viuda vive atormentada por el recuerdo
Y aunque su esposo le entregó antes de morir
la llave del olvido
no sé si por lujuria o fidelidad no piensa utilizarla
“Me olvido del olvido” – dice – volviendo a su muerto

Habría preferido que hubieran incinerado
el cadáver de su esposo y lanzarse sobre la pira
con su corazón abierto
con la nostalgia saltándole a borbotones de sus sienes
y cubriendo la ciudad
Por eso es sombra
y la sombra a veces pesa más que el cuerpo
La viuda se ha desnudado completamente frente al africano
y éste echa al diablo a su tótem familiar
Completamente frente al nórdico
y este ha comenzado a preferir el whisky a la cerveza
Completamente frente al apátrida
que ya siente que la montaña es una cárcel
y le molesta el ruido de las olas
Sólo el teniente de carabineros – que ya es capitán –
en secreto – muy en secreto –
persiste en su deseo de hablarle a la hermosa viuda
del prestigio de su Cuerpo

Lector, no dudéis de la pureza de la viuda
Siguen encontrándose en el sueño del difunto esposo

El fantasma ha vencido 


ENOC MUÑOZ 
1970

SONIDO A SALVO
Cuando miré el río
todos se fueron
el silencio jamás usado
lamió su sombra en el agua
la última línea del cielo
borró el cielo todo
el viento se llevó los cantos
pájaros cayeron
convertidos en ojos
la muerte
en su incalculable gota repentina
tal vez
podrís salvar la mirada
algo crece sin nombre
un son de agua
puro sonido
sin agua.



EMMA JAUCH 
(1915 – 1998)


ANIVERSARIO
Mañana naceré,
el insistente norte
azotando la playa.

Mañana es que llegué
a la casa del pueblo,
a la que tantos
antes que yo
vinieron y se fueron.
Seguro primogénita,
entre las sábanas
con olor a manzanas,
en medio de la corte
de tías y de abuelos.
El sol marcará Leo
y aromos amarillos.
Alguien dirá un “mujer”
desanimado.
Y el río irá en creciente,
y sobre los tejados
el aletazo oscuro del invierno
y el amor de los gatos.

Mañana he de nacer,
hace mil años. 

RODOLFO DE LOS REYES
1970 

REGRESO AL ORIGEN
He atravesado los siglos y sus bodegas inmortales
Miraba con orgullo la hierba que crece en los rieles
El rumor de estaciones corridas
Para hallar la vieja casa enclavada
Su solar español
Y sus pilares fornidos
El largo corredor lamiendo el frío
La enredadera enmarañando
Los viejos muros poblados de lagartijas
Y aquí está la casa
Solitaria y sin fogón
Mordida por las aves
Castigada por la despiadada memoria
Soy el náufrago de vuelta del navío
Enterrado en los océanos...
Aquí yace la morada
Enhiesta en los parajes
Escoltada por descomunales higueras
Esta es la piedra y la tierra del génesis
Aquí murieron mis sentimientos
A la hora mortuoria del cisne
Manoseando daguerrotipos
Y retratos familiares
Con la desesperación de la feligresa
Que espera el minuto de la confesión
Crece un dolor aterido a domingos
A días eclesiales y monásticos
La oración de sueños fragmentados...


EDILBERTO DOMARCHI
(1924 – 2000)

YO QUIERO QUE ME ENTIERREN EN LINARES...
y no en la capital
donde imperan los ruidos y el smog,
en mi tierra el cielo es más azul, el aire puro,
aquí ronda el aliento protector de los viejos parientes
que emigraron en la penumbra de los tiempos.

Y quiero que me recen una misa
en el Convento de los Padres Salesianos,
allá donde nace la ciudad,
y el sol, por vez primera,
se asoma por los huertos orientales.

Y tocará el mismo viejo armonio
de cuando yo era niño
la canción de difuntos
con esas notas graves tan profundas
que no se han oído jamás en este mundo.

Un fraile negro rezará en la ceremonia
y cuatro amigos de la infancia
con media docena de parientes pobres
acudirán a misa
con el corazón profundamente