CÍRCULO LITERARIO ALIWEN
ESCRITORES MAULINOS

Alberto Fuguet: Tinta Roja

ALBERTO FUGUET: TINTA ROJA

Alberto Fuguet nace en Santiago de Chile. Aunque pasó su infancia en Encino, California. De vuelta en Santiago estudió periodismo en la universidad de Chile. A partir de ahí inició una meteórica y multifacética carrera como reportero, crítico de cine, columnista, guionista y escritor.
Se considera a Fuguet como uno de los renovadores de la narrativa contemporánea chilena. Su boom se da en los noventa década en la cual publica sus primeras novelas: Sobredosis, (1990). Con este libro de cuentos se inicia el fenómeno denominado nueva narrativa chilena. Mala Onda, escrita a los 25 años lo consagra como uno de los mejores narradores de su generación. Por Favor Rebobinar, su segunda novela, demostró que Alberto Fuguet contaba con un mundo y una mirada propios.
Ha sido co-editor de tres antologías, entre ellas la polémica MacOndo Sus artículos reportajes y columnas se encuentran recopilados en el libro Primera Parte. Sus obras han sido traducidas al inglés, italiano y portugués. En 1999, la revista Time y CNN lo eligieron como uno de los cincuenta líderes del nuevo milenio.
En el 2000, se estrenó la película En un lugar de la noche, basada en un guión original suyo. Ese mismo año su tercera novela Tinta Roja (1996) fue adaptada al cine. En 2003 lanzó conjuntamente en América Latina y Estados Unidos, su cuarta novela: Las Películas de mi Vida.
Su novela Tinta roja es una novela que revela el mundo de la prensa o crónica roja de un diario sensacionalista, y de corte popular, donde se manipula la información con la finalidad de impactar al lector. El diario se llama El Clamor y tiene su “Alter ego” en el diario La Cuarta.
De él dirá Ignacio Ballestero: “Con este libro escrito en una prosa pulposa, popular, arrabalera, Fuguet nos sumerge en el submundo de la prensa roja con una historia salpicada de sangre, tinta, humor negro y bohemia. El periodismo, tal como la prostitución, se aprende en la calle y esta novela tiene calle de sobra”.
Según Fuguet, “Tinta roja, de algún modo, es mi novela de cine-negro sin detectives. Digo cine-negro porque, si bien su inspiración en la novela-negra, también lo son las cintas de detectives baratos. Cintas B, donde el diálogo es vital y el olor de la calle inunda la platea. Es, creo, el mismo mundo, la misma atmósfera. Un mundo masculino, hamponesco, gansteril. Humphrey Bogart (Casa Blanca) quizás no se encontraría a gusto en Santiago, pero Saúl Fernández, (Protagonista de Tinta Roja), el cínico y canallesco viejo reportero de El Clamor, sí”.
La novela tinta roja esta narrada en un lenguaje básico, elemental, directo, sin grandes descripciones ni demasiado uso metafórico del lenguaje. La historia se inicia cuando Alfonso Fernández, Director de la Revista Pasaporte, recibe a Martín Vergara, un alumno en práctica, que prefirió la experiencia de trabajar en verano a salir de gira con sus amigos por el Perú y Ecuador. El joven reportero es muy entusiasta y admira a Fernández, el cual se siente en parte culpable por el nulo aporte que –desde su perspectiva- será en su vida. Esta es la antesala de la novela, pues el verdadero relato nos ubica en el tiempo de juventud de Fernández, el cual está en situación idéntica a la de Martín, alumno en práctica de periodismo. Aunque Fernández deseaba iniciarse en un periódico serio y en la sección de arte y espectáculo, el destino lo lleva a un diario amarillista y a la sección policial. Allí queda bajo la tutela de Saúl Faúndez, un viejo reportero que le mostrará la otra cara de la vida, el lado B, aquella realidad que se describe en las crónicas rojas y que son el pan nuestra de cada día. Fernández irá conociendo en un lenguaje barrocamente grosero y grotesco las lecciones de su mentor: “Puta que eres pendejo, Pendejo. Puta que te voy a tener que enseñar huevadas. Sígueme. Vamos al café. Primero el café, el cigarrito, la meadita, revisar la pauta que dejó el Chacal (sobrenombre del jefe), unas llamaditas a la Pesca (investigaciones de Chile) y después a los Pacos. Es la rutina, el día a día. Después salimos a husmear, lamer la sangre nuestra de cada día antes que se coagule. Si tenemos suerte, Pendejo, llegamos tipo tres, comemos nuestros garbanzos antes de que cierren el casino y terminamos el despacho antes de las ocho. De ahí te puedes ir a putear”. Saúl Faúndez es un ser decepcionado de la vida, cínico, que considera que la razón última del hombre es el sexo, por lo cual a través de su vida podemos ver la baja bohemia santiaguina. Los bares de trasnoche, los barrios rojos con sus prostitutas, galerías de personajes decadentes, que tuvieron en algún momento su minuto de gloria, pero que la vida en su avance corrosivo los ha dejado olvidados a la vera del camino. Alfonso Fernández va sorbiendo gota a gota estas enseñanzas como un bien supremo. A través del periodismo se le abre de par en par la vida decadente y moribunda, bizarra, de santiago, la cual acepta de buen grado y a la cual se va incorporando lentamente, pero con los ojos abiertos; de manera que después de un tiempo de trabajar en el periódico amarillista, de terminar una tortuosa relación con una novia inconstante y arribista, de abandonar el periódico, de escribir su primer cuento ganador de un concurso, inicia una nueva etapa en su vida, en la cuál logra cierto nivel de éxito y popularidad gracias a la literatura.
Tinta roja es una novela autobiográfica de Fuguet: “Mucho antes de que se me ocurriera ser escritor, antes de que me tocara la (mala / buena) suerte de hacer la práctica en la sección policial en un tabloide, la figura del periodista me atrajo como héroe. Héroe y antihéroe al mismo tiempo... Varios años después de haber finalizado esa práctica periodística, mucho antes de que volviera a pensar en los personajes originales que terminaron siendo la base de Tinta roja yo estaba con la idea de escribir algo distinto de lo que ya había desarrollado.”


JAIME Gatica Jorquera
www.círculoliterarioaliwen.es.tl
aliwen.man@gmail.com