CÍRCULO LITERARIO ALIWEN
ESCRITORES MAULINOS

Cristian Poblete





CRISTIAN POBLETE PALMA: RUIL

Cristian Poblete es un poeta de nuestra tierra nacido en 1972 en el mes de diciembre y de profesión médico veterinario, integrante de la brigada del SAG. Entre sus publicaciones se encuentran: Quince Poetas de Linares y Poesía Aliwen del año 2002. De su obra editada podemos citar algunos poemas como “Niña con zapatos Rojos” 

NIÑA CON ZAPATOS ROJOS
Niña con zapatos rojos 
me mira de reojo 
no la sacan a bailar. 
Observa mi calzado 
de un negro anticuado para este boulevard. 
Presumiendo mi despojo con sus frases en remojo
incítame a danzar.
-Bella dama 
no es poca mi congoja 
mas, tengo una pata coja 
son de vidrio mis dos ojos 
y no conozco este lugar.

Este breve poema es una joya de la ingeniería poética, en ella se expresa el amor cortés en su máxima expresión, me recuerda los libros de caballería y cierta escena del ingenioso hidalgo de la Mancha y de su sin par Dulcinea. Los zapatos rojos es la imagen perfecta de la dama de la vida alegre y si aún quedan dudas la palabra boulevard – en perfecto francés- un galicismo españolizado y algo trasnochado nos sitúan en la escena. Las “frases en remojo” nos remiten a un gastado recurso de seducción, en el cual –por cierto- no cae nuestro nada incauto hablante lírico, que, pese a sus zapatos de negro anticuado y a su presumible despojo, que no encajan con el lugar. Mas con una caballerosidad abrumadora -que tampoco va en el tono del alegre boulevard- el hablante lírico se excusa de bailar con semejante danzarina. “Bella dama, no es poca mi congoja, mas tengo una pata coja, son de vidrio mis dos ojos y no conozco este lugar”.
Si quisiéramos clasificar la poesía de Cristian Poblete de manera fácil podríamos decir que se circunscribe a la pluma parriana, pero sería demasiado simplista, pues su poesía contiene elementos de la antipoesía de Parra, como un lenguaje cotidiano, frases hechas, lenguaje coloquial en algunos pasajes, pero también desarrolla una lado más tradicional como en el nostálgico poema “Lota, fines de siglo", en el cual queda graficada la situación social y económica por la cual travesó y atraviesa la ciudad carbonera, reconvertida ,mas no dignificada: 

LOTA, FINES DE SIGLO
La centenaria iglesia aguarda su muerte 
piedra sobre la piedra 
la una sobre la otra 
quieta y sola 
de cara al pueblo 
deja pasar las horas en su sueño silente
a lluvia se lleva las casas la mar 
el mar llora arenas de carbón y sal. 
Hoy callan las máquinas calla la ciudad 
durmiendo prohibida de poder soñar 
Los barcos se roban los brazos mineros 
los brazos del cerro van a navegar 
el cerro se lava con los aguaceros 
la piel que se muere debajo del mar.

La iglesia es un símbolo de la decadencia del pueblo, que como él aguarda su hora final. En el verso “el mar llora arenas de carbón y sal” se va creando una atmósfera en la cual la naturaleza participa de la hora triste que vive la ciudad y no sé si es pura coincidencia, pero el carbón se hermana a la sal del mar y por asociación inconsciente la sal nos trae el recuerdo de las salinas nortinas y las salinas nos llevan a las salitreras, esos pueblos fantasmas en que se han convertido las ciudades mineras. En el verso “la lluvia se lleva las casas al mar / hoy callan las máquinas, calla la ciudad / durmiendo prohibida de poder soñar”. Estos versos encierran metáforas y símbolos perfectamente construidos: La lluvia además de representar la tristeza o las lágrimas representa el elemento líquido, en este caso el mar que va transformando a los mineros en pescadores a causa de la falta de oportunidades. Las máquinas por su parte son el corazón o el alma de la ciudad y su mutismo o silencio impide que la ciudad siga soñando con un futuro, pese a que el silencio propicia el sueño, perfecta simbiosis entre el sueño-físico y el sueño espiritual y etéreo.
De su publicación en “Poesía Aliwen” me referiré a dos poemas de corte amoroso, tema que ocupa un lugar primordial en la creación de Poblete, pues la mujer y el amor es una fuente de inspiración permanente, pero el amor se reviste de una capa de inestabilidad, desequilibrio, llegando por momentos a ser tortuoso.

LAS MUJERES POR MI VIDA NO HA PASADO
Las mujeres por mi vida no han pasado 
cada una vino, hizo lo que quiso 
dijo adiós y se quedó para siempre. 
Por ello digo: por mi vida no han pasado 
cada una se quedó conmigo 
y aguijonea en su minuto 
desde su atril predestinado. 
Y tú que vendrás mañana o pasado mañana 
para ser amada, bien amada o mal amada 
para andar o desandar las horas y los días 
no olvides el atril del que te he hablado 
del sitio no te preocupes 
hace tiempo que te está esperando.

En este poema, que tiene un dejo de ironía hablamos de los recuerdos de una manera muy particular como una presencia fantasmal que habita al hablante lírico y que en su momento aparecen o desparecen para herir con su aguijón la memoria del atribulado amante, el cual, sin embargo, no escatima esfuerzos para seguir poblando esta galería de arte amorosa, en la cual cada amada tiene su atril predestinado... 

En el poema “Pretérito Imperfecto” se nos presenta una cara del amor desavenido, desajustado, que no tiene posibilidades ciertas de llegar a buen puerto.

PRETÉRITO IMPERFECTO
Ella espera que le ame en tiempo pasado 
según ella 
en el minuto en que debí amarla para siempre 
y no le importune sus segundos 
a estas horas de la tarde cuando ya pasó al vieja 
cuando ya se fue la micro 
el perro de la esquina se alcanzó la cola 
y un río de lava corrió bajo los puentes 
Ella espera que la ame con efecto retroactivo
desafilie mis recuerdos
resetee mi disco duro
(Y a ratos casi lo hago)
desnudando mis cuadernos henchidos de otras letras
que una bomba recimo quiebre todos los espejos
y la bacteria del olvido me llegue hasta los huesos
 Ella quiere que la ame por sobre todos los dialectos 
y no sabe que yo muero y nazco en cada beso 
de aquellos que algún día dejaron de ser cotidianos
y cobijaron bajo el ala la estela del fracaso
Ella espera que la ame sin sin ocaso ni comienzo
que bese su diadema a mil kilómetros de distancia 
y no roce el más mínimo jirón de sus vestidos 
que no contamine el aire con mi voz 
que no mancille el prado con mis pasos
y no destroce sus atardeceres de acuarela
con el sólo hecho de mirarlos
Ella espera que la ame y no quiere que lo sepan
el aire, el fuego, el agua, los pasos de cebra
porque el amor espara ella 
sólo una que otra letra.

Su poesía usa como recurso recurrente la hipérbole y la enumeración y es de fácil lectura, porque trabaja muy bien la sonoridad y el ritmo. 


Jaime Gatica Jorquera
Diario "El LECTOR"
Enero de 2005.



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