CÍRCULO LITERARIO ALIWEN
ESCRITORES MAULINOS

Manuel Francisco Mesa Seco

MANUEL FRANCISCO MESA SECO: EL POETA MÚLTIPLE

No hay en nuestra ciudad un escritor tan prolífico y de tanta calidad literaria a la vez como Manuel Francisco Mesa Seco, una voz profunda y de raigambre docta y popular a la vez. Mesa Seco nace en Constitución el 20 de agosto de 1925, estudia Derecho en la Universidad Católica de Chile. Desempeñó diversos cargos administrativos y políticos, llegando a ser gobernador de la provincia de Linares. Fue presidente y socio fundador del Grupo Ancoa de Linares, agrupación cultural que tuvo una relevante participación e influencia en las directrices culturales de la ciudad. Fue presidente del Instituto Chileno de la Cultura Hispánica de Linares, columnista del diario “El heraldo”, director de la Revista Maule UC., institución en la cual ejerció la docencia, siendo Director del área de Estudios Humanísticos y Secretario Ejecutivo de Comunicaciones. En 1990 recibe el Premio Municipal de Arte de Linares. Su inesperado deceso sucede el 29 de abril de 1991 en un trágico accidente automovilístico.
Entre su variada obra de poeta, cuentista, ensayista y dramaturgo podemos mencionar: Volantines, (1954); En el Litoral de las Cosas o Páginas a una Novia” (1955); El Árbol de la Vida, (1956); Brújula Celeste, (1957); Atmósfera, (1960); Carro de Fuego, (1961); Mundo Vecino, (1965); Sonetos Alfabéticos, (1967); Prolongando el Río, (1967); Versos Lúdicos, (1970); Dos Puntas Tiene el Camino,(1971); Ciudad del Poeta, (1973); Ruinas y Transparencias, (1978); Adoraciones, (1979); Río Revuelto, (1982); Armaduras, (1982); ¿Fuiste al Cerro...?¿Viste al león?¿Le Tuviste miedo?, (1988); Responsos, (1990). Antología Esencial, (1995) Su partida truncó una brillante y sostenida carrera literaria y quedaron tres obras inéditas y póstumas: Puertas, América Anunciada, Quemaduras. En su faceta de narrador y dramaturgo encontramos los títulos: Proyección Histórica de la Provincia de Linares (1965); Aún Corre el Maule (1970); La Balsa, teatro, (1976); ¿Quién es Quién en las Letra Chilenas?, autorretrato(1977); Territorios, (1980); Aspecto Provinciano en el Ancestro de Neruda (1985).
Mesa Seco escribió en algunas oportunidades bajo en seudónimo de John Cristal, para mostrar una faceta más festiva y más lúdica como es el caso de “Sonetos Alfabéticos”, donde cada soneto está compuesto por la letra con que se rotula o titula cada poema: “F” “Fumando en fascinantes factorías / falsos fantasmas fieros me fascinan / foscos, feos, falaces, me festinan / y fomentan funestas fechorías...” y así continúan los dos cuartetos y en los dos tercetos que componen el soneto, sólo con palabraza cuya letra inicial sea la “f”. En su poemario ¿Fuiste al cerro, viste al león, le tuviste miedo?, el poeta elucubra sobre los cerros y nuestra cordillera con un tono humorístico y con un lenguaje coloquial, cercano a la antipoesía de Parra va realizando una serie de asociaciones y juegos de palabras relacionadas exclusivamente con los cerros o cordillera: “De cerro soy, luego existo./ Y tengo falda y pie descalzo / al pie del cerro. “cogitos” / luego subí el cerro de mí mismo”. “Algunos cerros son también más pobres que otros./ Los que son pobres no tienen posibilidad / de contar con alguna mina”. “Chile es una loba con muchas ubres. / No necesito explicar que cada / cerro tiene un chileno / mamón. / Chile es un país femenino / y aunque independiente, dicen / está lleno de pendientes”.
En opinión de Matías Rafide “la poesía de Mesa Seco está íntimamente vinculada con la realidad telúrica de Maule, especialmente con el río de las nieblas y la cordillera de la costa”. “Romance del Río Maule” (fragmento). “Ninguna vena en mi Patria/ con tanto filo de sable, / ninguna boca morada / llena de historia y romance / ninguna piedra limada / con tan firmes minerales / como vena, boca y piedra / que se llaman río Maule. / Ceñido al talle de Chile / como navaja temida / destrozó al Descabezado. / el aborigen y el inca / el español y el chileno / se hincaron en sus orillas / y el Pacífico, con rocas / quiso contener su furia. / Jazmines de niebla bogan / negra su arena de toro / de cuatro provincias vienen / aguas de afluentes cachorros, / y en el cacho de sus olas / los cerros de los contornos / pescan estrellas del cielo / limándolas en su lomo”.
En su obra armaduras escribe elogiosos poemas a personajes de la patria, especialmente de la conquista de Chile, desde los mapuches hasta los soldados, clérigos y cronistas de la primera hora chilena. El poema “Caupolicán” se desliza la nota lírica y la intención poética que dignifica la figura del prócer hijo de la tierra: “Lo vieron pasar con Chile al hombro / seguido de un bosque de mocetones / Seguido del aire y de la espuma que dejaba / su estela de púas y cardales / lo vieron pasar hace poco con fornituras / de araucarias, y en su tranco la lluvia retumbaba tambores / Lo vieron pasar hace poco, la sombra florida / la madera echó raíces en la espalda / del toqui y el toqui se hizo tierra y fuerza / y camino./ en cada árbol está su hombro / en cada ala su meridiano. en cada primavera / su flor anunciando libertad...”
La figura de Francisco Mesa Seco se va haciendo inmortal con los años y desde esta tribuna literaria aprovecho mi tiempo y mi espacio para brindarle este sentido homenaje en el catorceavo aniversario de su trágico fallecimiento. Mesa Seco junto a Ema Jauch y Olmos serán los hijos ilustres que seguirán brillando en el firmamento de la cultura no sólo linarense, pues ya no nos pertenecen en exclusividad, sino del patrimonio cultural de nuestra nación. Quiero finalizar apropiándome de sus palabras para citar un fragmento de “Dos Discursos”: “Cuando me muera –si alguna vez he de morir- No marchitéis mi muerte. / Ni discursos ni llantos. Nada de vanidades en mi triunfo / Leed, mejor, algún poema que brotó de esta alegría / o de mi angustia. Y así Dios / se apiade de vosotros”.