CÍRCULO LITERARIO ALIWEN
ESCRITORES MAULINOS

Maria Yolanda Fuentes







maria yolanda fuentes


MARIA YOLANDA FUENTES: MAITÉN


María Yolanda Fuentes nace en Linares en 1957. De profesión Enfermera Universitaria. Se ha desempeñado en el área de salud municipal durante muchos años. Su vocación de servicio y su interés por los temas ambientales la llevaron a fundar y dirigir la Revista Recreo de corte ecológico-ambiental y literario, en la cual participan diferentes integrantes de la comunidad linarense. María Yolanda fuentes aparece publicada por primera vez en Quince Poetas de Linares (1997) de la Sociedad de Escritores. Su poesía se podría definir como calificar como intimista, de profunda sensibilidad, nostálgica. El tiempo juega un papel importante en su poesía, ya que ésta se compone a partir de recuerdos, los cuales están asociados en gran medida con la infancia, descrita como una etapa dorada, en la cual el devenir de los acontecimientos van forjando este ser intimista y delicado que es Yolanda. Hablar de su poesía es abrir una puerta a la sensibilidad pura, es viajar sobre los tiernos brotes de nuestra infancia y recorrer las praderas llenas de pequeños tesoros olvidados y vueltos a recuperar. 

A MI ABUELO

 Desperté en mi niñez 
sintiendo reír el agua
golpeándose en las piedras
simulando escapadas.
Abuelo tú me llevas 
de la mano a la chacra 
me enseñas los primores 
y ese ramo de albahacas.
Tú eras mi abuelo sabio 
que desafiaba el alba 
silbando te perdías 
de cara a la montaña. 
Sombra, tu perro viejo 
seguía las pisadas. 

Astuto catador 
de sandías 
melones y manzanas 
eras mi abuelo sabio 
que fue moldeando mi alma 
yo conocí ese tiempo 
de sapos y cigarras 
un tiempo que amasó 
así toda mi infancia.
 
Su canto se rebela contra el orden establecido y la calidad de vida de los seres humanos subyugados por la tecnología. Así lo expresa en su poema 

PROTESTA
Quiero hilar las palabras ignotas por silencio 
si grito los silencios libero la utopía 
quiero recatar frases que siempre fueron mías 
esas que yo apagué por miedo y cobardía 
¿Dónde las apagué? En esa alcantarilla. 
Reuniré una a una sílabas suspendidas 
pensamientos pendientes, alegrías mezquinas 
siento que aún no es tarde 
bueno es que me decida. 
Decir que aquello blanco negro sucio sabía 
Reconocer entonces que es tiempo todavía 
para cambiar de oficio: “cigarra en vez de hormiga “... 
¡Qué hermososo soñar eso, que tonto es mi desprecio
si cantar es trabajo de mucha valentía!
Entonces dejo todo y me marcho ahora mismo
no soy más muchedumbre, sou persona, estoy viva
canto mis decisiones, expongo mi porfía
aplaudo a los rebeldes, me asquea la política
Confieso tengo miedo de aquel ordenador
me ponga en contra mía
me archive en discos duros, anule iniciativa
me diga error todo lo que creía
¡Ay! quiero liberarme de esta tecnología
que resta al individuo toda la metafísica
soy materia y espíritu
recordarles quería.


En 2002 aparece publica en Poesía Aliwen, que antologa a poetas del Círculo Literario Aliwen de la ciudad de Linares. Su poesía produce un efecto de nostalgia, el corazón se siente sorprendido y se reconoce a sí mismo en cada verso. Cómo no recordar aquella decepción que nos causó algún hecho fortuito que no permitió que un párvulo deseo cristalizara:

DECEPCIÒN
En mi lejana infancia de niña campesina 
soñando ir al desfile 
le pregunté al viento si llovería mañana 
quizás... me ha contestado, pregúntaselo al agua. 
El agua fugitiva en ondas y murmullos 
volviéndose a la orilla quiso evadir palabras/
me dirigí entonces a la gruesa hojarasca 
crujía y se quejaba de estar allí postrada 
a los pies de los árboles de los mismos ingratos 
que ella antes coronaba. 
Entonces le grité mi ruego a la montaña 
pidiendo que ella alzara el sol por la mañana 
y obligar a las nubes a regresarse a casa 
y pintar con azul intenso la mañana 
A fin llegó ese día... Llovió... 
y en la ventana goteaban desencantos, desilusiones, penas 
imposible acallarlas 
Ojitos de una niña, de niña campesina 
queriendo ir a la plaza 
llovía a torrenciales tras las gruesas pestañas 
¡Ay!, ¡Qué hondo desconsuelo, no hay desfile, no hay nada, 
no hay músicos de plomo, soldados de la infancia
con bombos y platillos y tubas y fanfarria! 
Arboledas jaspeadas de colores y challas 
de banderas y héroes, de flores y guirnaldas 
prendida en mi recuerdo 
me hizo sufrir el día que llovía en la plaza.
 
Sin duda que la poesía de Yolanda Fuentes nos remite a la infancia, sea cual fuere nuestra experiencia de ella, triste o alegre, tiene ese dejo de ternura, esa mirada de niño con la que se aprecian los objetos y las cosas.
 
¡QUË LLUEVA!
Si llueve las cigarras presurosas guardarán su canto 
en un zumbido hermético 
impermeable al cielo en llanto 
si llueve las hormigas eufóricas darán festivo el día 
y se irán de cimarra al fondo de la tierra
y yo que estoy aquí muriéndome de tedio
mi despacho repleto de clientes que ensordecen 
de ancianos y lamentos 
de niños y chillidos 
¿Podré zafarme acaso de toda esta maraña?
 saltar por la ventana 
huir de la jornada 
y unirme con los pájaros 
al festejo glorioso del agua.

La naturaleza minimalista está siempre presente en su poesía, el canto armonioso del grillo, el trabajo afanoso de la hormiga, el destello eléctrico de la luciérnaga. Su tópico es la visión de la infancia como un tiempo ideal, un “leit motiv” recurrente en el que la felicidad armonizaba con el entorno, en la comunión con los seres creados por dios, hermanados con la poetisa a través de su verso, años de plenitud, donde la clave de toda felicidad reside en la inocencia, en ese universo lejano donde los objetos y los acontecimientos parecían más grandilocuentes, con esos ojos primigenios el hablante lírico va tejiendo esta trama hermosa y dulce, con aroma de infancia Anhelo.

 ANHELO
Yo me vuelvo a la infancia me devuelvo en secreto 
anchas constelaciones, respirar del sereno 
luciérnagas destellos de recuerdos
llévenme con sus alas de vuelta al tiempo bueno
Retrocedo a la niña...ojitos extasiados, amasijo de luna...
revoltijo de estrellas
Grillo, ¿Dónde te escondes?
allá entre los aromos cantando en las acequias 
Despierto ya en la aurora con mil murmullos frescos 
mandaba la montaña recados con el viento. /
Me vuelvo renacuajo, me pinto mariposa 
Volaré por el reino de fragantes cebollas
salta que salta niña,
cual duende, sumergida
en bosque de maizales peinando las muñecas
cabellos vegetales, tornasol y quimeras
tesoro entre el verdor, fragancia mañanera.
Despertó ya la niña, la niña campesina
la niña que se duerme de cara  a las estrellas
Abuelo, dime: ¿Es cierto?
Abuelo dime aquello
sólo quiero algún día conocer el secreto
hojarasca de aromo y verdor de la chépica
Abuelo no me dejes crecer, yo te lo ruego 
pienso quedarme así trepando aquel nogal 
danzando con el viento 
Quiero seguir feliz, ¡Ay que utópico anhelo! 
Entonces no me arranques del campo, te lo ruego.

Tema recurrente en su poesía es el transcurso del tiempo, que en ocasiones se pinta como inexorable y trágico, tiempo destructivo que acaba con los sueños y las ilusiones, tiempo que de cronológico se convierte en vivencial y de vivencial en existencial, como en el poema Ocaso

OCASO
Mientras acecho la tarde solitaria 
en mi ventana deshojando geranios 
ni cuenta me di cuando pasó la loca juventud 
y hoy solo veo otoños madurando. 
Un halo de hojarasca rodea el limonero
veo de rojo incendándose los árboles
de improviso sus ramas anochecen
invadidas de tordos azabaches
Atizo el fuego chispenate de mi alma
y hurgo en ellas saboreando las mieles estrujadas
de auqellas viñas al alcance de mis manos
que ciertas y abundantes se derraman
Por mi ventana vi desplazarse la vida 
y me arrastré cual oruga, centímetro por hora 
la próxima estación es el invierno 
el viento norte quejumbroso y el ronco trueno
me avisan que elandén está próximo
Tal vez sentada frente a los cristales me wueda al fin
dormida
sin resistirme y lista para asumir mi última morada
No olvides pasajero que el itinerario es un suspiro
 y de inmortal... no tenemos nada.



Jaime Gatica Jorquera
Círculo Literario Aliwen 
aliwen.man@gmail.com



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