CÍRCULO LITERARIO ALIWEN
ESCRITORES MAULINOS

Victorino Humeres Villalón

VICTORINO HUMERES VILLALÓN: MENSAJE DE SUEÑOS

Victorino Humeres Villalón no es un linarense de nacimiento, pero si de adopción, pues realizó una importante labor profesional como maestro y sindicalista en nuestra ciudad. Humeres nace en Copiapó el 18 de marzo de 1929. Fue profesor en la escuela Nº 35 de Linares.
En 1962 publica el libro híbrido “Mensaje de Sueños” que contiene poesía y cuentos breves. En opinión de Carlos Sepúlveda López “La poesía de Humeres es sementera viva de posibilidades; el no pretende entregarnos una cosecha libre de impurezas; lo que nos entrega es el fruto de un trabajo fuerte. Su poesía ha sido trabajada en su propio taller, taller de hombre enamorado de su tiempo. Vigía alerta, ha vivido intensamente los problemas y contradicciones de nuestra sociedad”.
Su muerte acontece el 27 de julio de 1977 a la edad de cuarenta y ocho años, cuando aún su obra literaria no mostraba los frutos maduros de su escasa producción.
La poesía de Humeres se sitúa lejos de la academia, por el contrario, su lenguaje sencillo, sin resonancias rimbombantes, pretenden llagar al corazón del pueblo, a la gente sencilla. Su canto rescata los detalles más sencillos de las cosas y los objetos, valora el trabajo del hombre y quiere reivindicar la bandera de lucha de los obreros, del proletariado; pero sin llegar al panfletarismo. En cada oficio reconoce la dignidad humana que lo sostiene. En el poema “El Soldador” el poeta hace un símil con el creador, en el cual los destellos son efímeros como la vida humana: “Yo te miraba soldar y tu cara no veía / la máscara de metal tu mirada oscurecía. / Y al mirar las mil estrellas / que producían tus manos / me convencí que es como ellas / la vida de los humanos. / Es efímero su brillo, / su luz es chispa fugaz; / viendo soldar he sabido / que ni el alma e inmortal. / Ella vive con la vida / del hombre, un breve momento, / del pecho al fondo escondida, / permaneciendo dormida / cuando hay bellos sentimientos / Pero si hay bajas pasiones / que el hombre quiera soldar, / el alma noble se impone / e impulsa a los corazones / a desviarse del mal. / Los hombres son las estrellas / que construye el soldador; / brillan, alumbran, destellan / y mueren si no hay amor”
La libertad es un tema recurrente en la poesía de Humeres, la cual siente como un derecho propio del ser humano; el cual -cuando no se logra en forma natural- debe ser conquistado mediante la lucha. En su poesía el viento simboliza claramente esta premisa; “Viento Hermano Mío”: “Viento, hermano mío, no dejes que te opriman, / defiende con firmeza tu eterna libertad; / que tu acción libertaria sea ejemplo y redima / a los pueblos que sufren de pan, amor y paz. / No dejes que te atrapen para ponerte precio / porque es imponderable tu fuerza natural / levántate iracundo, de fuerza hincha tu pecho / y destruye al infame que te quiera matar. /.../ Que del aura al crepúsculo, del crepúsculo al alba / lleves siempre en tus alas fuerza, arrojo, valor / para borrar fronteras y destruir murallas / y con todas las patrias formar una mejor. / Viento, hermano mío, te invito a gritar fuerte / el lema que nos une a todos por igual, estaré siempre atento, dispuesto hasta la muerte / a conquistar un mundo de bienestar social”. El aire es el único elemento natural que aún no logra ser capitalizado por el mundo empresaria, pues los otros: el agua, el fuego, y la luz ya fueron envasados y vendidos. De esta manera el aire simboliza el último bastión de libertad e igualdad a la cual aspira el hablante lírico “que tu acción libertaria sea ejemplo y redima”. En el poema “Escuela Rural” se acentúa aún más este llamado social, exigiendo de la labor docente un compromiso con el cambio social que se auguraba e inaugura en los años sesenta. “Decir que enseño? ¡Mentira!/ Educar?... No puede ser / donde hay hambre y hay fatiga / sólo se puede encender / la llama de rebeldía / que palpita en cada ser”.
La poesía de Humeres es muy desigual, pero en algunos pasajes logra estructurar acorde de resonancia lírica muy particulares, como en el poema “Mi Anillo”; siempre con un trasfondo rítmico que a veces resulta forzado. “Lámpara de llama roja, / gota de sangre caliente, / lucero de mi congoja / y corazón que no siente. / Faro de luz que ilumina / mi obscurecido sendero, / confidente de mis penas / por la mujer que yo quiero...”
Su poesía amorosa peca de adolescencia, de yoísmo exagerado. En su poema “Pregunta” dice: “¿Qué si yo he tenido amores? ... / “cientos y tantos”... ni me acuerdo. /.../ de los “cientos y tantos” / solo unos pocos reviven, / los demás se han olvidado...” En el poema “Espérame” clama su queja adolescente de la falsa ofensa: “Espera que vuelva pidiéndote clemencia, / espérame en silencio, mitiga tu dolor / por haberte ofendido, sabiendo tu inocencia, / sabiendo que era mío, sólo mío tu amor...”
En su poesía se demuestra también el amor a la tierra que lo acogió, a la naturaleza así lo expresa en le poema “Evocación en el Río”: “El Ancoa, sumiso, silencia su murmullo / que ha traído del Andes desde la eternidad, / para cantar tu nombre se transforma en arrullo / de palomas que brindan un himno de amistad./ La montaña indomable se somete a los hombres, / sus canteras se muestran en todo su esplendor / y un concierto de estrellas balbucea tu nombre / que es emblema y es arte envuelto en floración...”. En su poema “Mensaje de Ensueño”, que da título a su libro, Linares se presenta como una hembra madre o hembra mujer que con sus pechos nutre a sus hijos o da su calor de amante: “Un mensaje de estrellas acaricia mi oído / dictando una plegaria azul de tu bondad, / recitándola anoche me he quedado dormido / y te he soñado hermana en mi cruel soledad. / Soñé al viento del norte besando tu hermosura / y a una lluvia muy fina salpicando tu ajuar / de novia inmaculada, feliz de tu blancura, / derramando sonrisas delante de tu altar. / Es que tienes, Linares, arrogancia de hembra, / generoso es tu pecho dispuesto a dar calor / al hombre de tu tierra que eternamente siembra / en tus surcos fecundos su semilla de amor”.


Jaime Gatica Jorquera
Círculo Literario Aliwen