CÍRCULO LITERARIO ALIWEN
ESCRITORES MAULINOS

Gabriel Castro Rodriguez

GABRIEL CASTRO RODRIGUEZ: IR A CAZSA

Gabriel Castro Rodríguez nace en 1965, es un escritor, en el sentido amplio de la palabra, pues maneja diversos géneros literarios: la poesía, la novela, la crónica y la crítica literaria. Es profesor universitario, Jefe del Departamento de Lengua Castellana y Extranjera y Comunicación de la Universidad Adolfo Ibáñez de Viña del Mar y de Santiago; comentarista del diario El Mercurio de Valparaíso, editor de páginas de arte Expresarte. Entre sus publicaciones podemos contar: Disco Duro, Editorial Planeta 1996; Antología Planeta Puerto 1997; Revista Nastrovia 1997; participación en el programa el Show de los Libros de Antonio Scarmeta 1997; Media Clase (Cuentos) 1999; El Rosario y el Furor y El Furor y la Razón, Editorial Tregua y Catala 2001.
En el ámbito de la poesía su libro “Ir a Cazsa”, parte con un juego de palabras, una mezcla de los homófonos casa-caza, superpuestos, lo que semánticamente hacen inferir un doble significado inherente a la “unión” de ambos términos. Su poesía me parece muy directa, deshabitada de figuras literarias tradicionales, lo cual, extrañamente, no le quita el tono lírico; es una poesía desnuda, que recoge de buena gana el lenguaje de la calle, coloquial, dispuesto a la anécdota, a la frase hecha, al refrán popular, a la grosería, al modismo, donde hay un cambio arbitrario de la grafía u ortografía de las palabras si el poeta lo considera necesario.
En el poema “Como macho macho me Pregunto” el poeta parodia de forma irónica a Gonzalo Rojas y su poema “Que se Ama cuando se Ama”, En el caso de Gabriel Rodríguez el poema traspasa el nivel erótico-sensual, para instalarse en un nivel más “sexual”: “Como macho macho me pregunto/ dónde el semen cuando enamoramos / dónde el romance después de la / eyaculación / Allí en ese exacto sitio que desconozco / pero reconozco por cierto allí está / precisamente el verdadero amor / en ciertos casos la costumbre / la costura y toda la güeá / se disfraza de él / ¿pero el amor amor? /.../ o simplemente estamos hablando / de una penetración / de un vaciado que cuando no concibe / pegotea algo así como ensuciar / flash bakán / a favor de nuestro sexo...” En el poema “Señal pirata” se nos entrega una visión desoladora del más allá y de su señal o presencia entre los hombres, irónica, irreverente, pero con un fondo de dramatismo no exento de piedad, donde un dios completamente humanizado se desentiende de su rol y deja a la humanidad a la deriva como náufragos en este mar de dudas: “Un pequeño desajuste y ya volvemos / se nos cayó el satélite / Dios se shoreó / se pegó la escurría / la cashá / y como los boxeadores piolas / se retiró a tiempo / libre albedrío me dijo / grosa palmada en mi espalda / y shao / hasta verte Dios mío / le dije en buena levantando el vaso / y casi se nos apaga la tele / al centro /arriba la pelota / estamos ahora con los aparatos de emergencia / hasta que se acabe la parafina / el dishoso equilibrio / igual lo tenía hasta el copete / a mí en su lugar hace ratito / se me hubiera acabado la paciencia /.../ AQUÍ NO HA PASADO NADA / no hay auspicio / satélite / ni antena repetidora / pero seguimos transmitiendo igual /.../ plis no cambien el canal / estas cosa pasan / pónganse en mi lugar plis / no me digan que igual la imagen bakán / la copia idéntica o superior al original / si no fuera porque les advierto / esta desconexión / esta soledad / este apeshugar pirata / este pirata aperrar / ni se notaría esta separación / pactada por ambas partes...” En el poema “La vitrina de los objetos preciosos” hay una rememoranza de esos tiempos de infancia y de los lugares prohibidos, con cierto aire sacro e inviolable, en una segunda lectura es el tiempo detenido, vacío e inservible: “En la vitrina de los objetos preciosos / verdaderamente multiplicada / por toda mi infancia / la puedo ver / la puedo ver/ cuando niño visitando casas / vecinas / parientes ciertas ocasiones /.../ detrás del vidrio biselado fotos / sagradas o consagradas / de este y otro mundo / juguetes para no jugar / testimonios de viajes / minerales preciosos o vulgares / semillas esterilizadas /.../ (todos tuvimos una )/ epítome antonomasia / para siempre del se ve / pero no se toca / alejado el tesoro a los niños que fuimos / didáctico monumento cotidiano / a la continencia / a la castidad / a la virtud /.../ esa catedral casera del pecado / de la idolatría / dulce cotidiano fetichismo / ni tan inocente ceremonia / de museo hogareño/ colección ingenua / nunca tanto / cárcel del tiempo /.../ en la vitrina de los objetos preciosos ya no hay nada / cárcel dejada / palomar abierto / acuario seco / colección abortada / repisa sin vidrios / ¿debemos considerarnos felices / raros preciosos? / okey ya está vieja y abierta / la vitrina de los objetos preciosos / (o considerados como tales) / ¿pero notas la vitrina por dentro / de una tan grande / que parece no existir? / todavía me siento extraño / como algo prestado / y envejeceré / y quedaré ciego / pero nuestra mutua / mejor promesa advertencia / era ser raro y precioso...” En el poema “Los Ángeles Viejos Desafían la Ley de Gravedad Persé” Hay una visión decadente de los ángeles “pasados a humanos”: “Los nuevos plumíferos pasados a humanos / con sus pobres primeras plumas / pelusas para ellos orgullo / son pasto de la gravedad / Hechos unas pascuas los lesos / se tiran entonces / de los edificios más altos / creyéndose a punto / se descrestan en las veredas / creyéndolos los transeúntes / borrachos de reproshable carrete /.../ mueren una y otra vez / avergonzados humillados/ desprestigiados...” En el caso de los ángeles a fuerza de porrazos van recobrando la gracia etérea y su función u objetivos esencial: ser custodio del prójimo.
La poesía de Gabriel Castro es una invitación y un desafío a mirar la poesía con nuevos ojos, donde la metáfora nace de la frase común: el mundo es un tablero de ajedrez ”cuadrilátero de la paradoja”, donde la palabra puede cambiar su grafía y sigue entendiéndose tal cual “shao”,”apeshugar”,”fasha”, etc. El uso de frases hechas y lenguaje coloquial o de la jerga juvenil, en fin, creo que es una poesía que nos invita con su doble lectura a quedarnos con el fondo más que con la forma.


JAIME GATICA JORQUERA
CÍRCULO LITERARIO ALIWEN 
aliwen.man@gmail.com